Comunicación Más IVA

José Antonio Rivera.

Ay, México… Elecciones everywhere

Se acercan las elecciones, ¡qué emoción! –nótese el sarcasmo– y, como trago amargo y lamentable preámbulo, encontramos en los medios (en todos los medios y espacios públicos) la, ya tradicional, ola de “comunicación” electorera. Que sí los diputados de tal color hicieron esto, que si estos no “entregaron el petróleo” y no hicieron “pactos contra el país”, que si “todos son iguales menos nosotros”… Con sus palabras podríamos llenar líneas y líneas.

Por ello, como buenos ciudadanos –y para que no nos vendan piñas–, revisemos el estado actual de los partidos que se presentarán en planilla; veamos si las acciones y hechos concuerdan con las letanías que predican. Y no, no me olvido de “los chicos chichos de la película gacha”: los candidatos. Pero de si son políticos, figuras públicas, futbolistas o payasos ya habrá tiempo de opinar después.

Una parodia del juego de tronos es el triángulo que forman Los Chuchos, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Luego de las fallas en la línea 12, el jefe de gobierno capitalino, quien cada vez mira más cercana la posibilidad de una candidatura a la presidencia, ha ofrendado en un ritual de muerte política a Marcelo Ebrard.

Ante ese problema, todos en el PRD, y en especial la corriente dominante, se preocupan por ver si Marcelo es responsable de los cierres en el sistema todos quieren su parte del pastel. No hay quien recuerde que las fallas que enfrenta nuestra querida lata de sardinas naranja no sólo son de color dorado.

Los ciudadanos seguiremos esperando a que alguien voltee a ver la suma multimillonaria que representa el aumento de dos pesos a la tarifa y haga algo bueno con ella. Lo que hace la ambición…

Y ¿cómo no mencionar al Revolucionario Institucional? La incapacidad para resolver el caso Ayotzinapa, la inseguridad, el escándalo de la casa blanca de Las Lomas, el caso de Murat, que si la corrupción es endémica y los #Yaséquenoaplauden volumen 1 y 2, etc. Todos estos problemas han afectado la imagen del principal representante del triunfo del priismo en México: el presidente, Enrique Peña Nieto.

Ni las Reformas, tan prometedoras todas, sirven como bandera para “El Nuevo PRI” cuando en cada escalón político sus acciones comunican tres conceptos: incapacidad, nepotismo y corrupción. Ya veremos qué se les ocurre esta ocasión para ganar votos (por cierto, ¿ya saben qué sucedió con el caso MONEX?)…

Volviendo al tema, ante la división del PRD y la caída en la popularidad del PRI, el que entra al quite –para evitar que todos esos votos vayan a parar al PAN– es el PVEM.  No es secreta la, más que cercana relación, casi simbiótica (como la de las aves que quitan parásitos a los hipopótamos), entre ambos partidos. El problema es que empezaron mal, muy mal. No sólo hay que soportarlos hasta en el cine; ahora también hay que hacerlo antes de los tiempos permitidos, sin importar que eso viole la ley. ¿A alguien le sorprende?

¿Y el PAN? Podría aprovechar el mal momento de sus rivales para intentar innovar; pero, después de anular a Margarita Zavala –y con ella al calderonismo– todo indica que están listos para repetir los mismos esquemas que sus rivales.

Sin duda, la elección será difícil (no por buenas opciones, claro está). Y, aunque los últimos hechos en España y Grecia demuestran que las alternativas existen, las mexicanas no resultan tan atractivas. Veamos: tenemos al PT, Morena, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, el Humanista y Encuentro Social. ¿A ustedes los convencen?

Lo cierto es que la comunicación de los partidos no es la adecuada; por más spots que el partido del tucán produzca, por más videos para defender al Jurassic Park 2.0, y por más promesas de opciones “ciudadanas”, humanistas, mesiánicas, rojas o turquesas que nos presenten, se necesitan “acciones para ganar las elecciones”, porque éstas sí que COMUNICAN. Al menos así sucede en un país con una buena cultura política.

Si de comunicación se trata… no podemos dejar de lado la entrega del Óscar. Lubezki y González Iñárritu son un orgullo. Lo que me recuerda: ¿A nadie le interesa impulsar el cine mexicano?

 

Pie de Foto: José Antonio Rivera.

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