Kilimo aterriza en México para mejorar la eficiencia del riego

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Con el paso de los años, se ha hablado de la “Megasequía” en América Latina impulsada por el calentamiento global y las condiciones climáticas derivadas de catastróficos incendios forestales y la reducción de la capa de nieve.

La sequía a la que se enfrenta especialmente México es un fenómeno que con cada visita deja una estela de emergencias y daños; Algunos climatólogos prevén que este panorama actual provocará a un no tan largo plazo una sequía extrema mucho peor que cualquier otra que se haya documentado. La localización y su clima hacen a México especialmente vulnerable de tener épocas de escasez de lluvias y épocas húmedas. Sobrevivir a la temporada seca depende de la cantidad de agua que consiga acumular los meses que llueve.

Según estimaciones de la Naciones Unidas, la población mundial podría crecer un 20% para 2050, generando la necesidad de producir cultivos en mayor cantidad, pero con recursos naturales cada vez más escasos. La agricultura es una de las industrias más importantes y costosas en todo Latinoamérica, la de mayor nivel de consumo de agua y la que presenta un gran desafío en un eficiente manejo de riego.

Esta industria utiliza el 70% de toda el agua que se extrae de acuíferos, ríos y lagos, comparado con un 20 % por parte de la industria y un 10% utilizado para usos domésticos. México, con una disponibilidad de aproximadamente 4000 m3/hab/año se sitúa cerca del nivel considerado como crisis hídrica de 2000 m3/habitante/año.

Escasez, contaminación, conflictos por el agua, deterioro ambiental de cuencas y acuíferos, son los cinco retos que México enfrenta para garantizar el agua a sus habitantes.

Casi el 76% de su agua disponible para consumo humano se destina a la producción de alimentos. De las 22 millones ha con agricultura, aproximadamente el 29% se encuentra bajo riego, aportando más de la mitad de la producción agrícola nacional. No obstante, la eficiencia en el uso del agua en este sector es apenas del 46% y es aquí donde se genera 62% de las aguas residuales del país.

Existe una creciente concientización sobre implementar las prácticas agrícolas. El riego eficiente no sólo tiene resultados positivos ambientales y sociales, sino que también mejora la rentabilidad de los agricultores de todo el mundo. Todo productor busca alcanzar la máxima calidad y rendimientos posibles, sin embargo las pérdidas por cuestiones climáticas, la falta de capacitación, los altos costos de insumos y la pérdida de fertilidad del suelo, son sólo algunos de los obstáculos a los que se enfrentan los productores en la industria agrícola.

Las nuevas tecnologías tienen la capacidad de mejorar la recopilación de datos y la exploración de otras formas de mantener prácticas sostenibles así como el ahorro de recursos para los productores.

Kilimo, empresa de agtech, ha desarrollado una herramienta integral para el monitoreo y gestión del riego que permite medir y reducir el uso de agua. La plataforma funciona como un balance hídrico automático, que se alimenta de datos satelitales, climáticos y del suelo. Primero, analiza el suelo. Luego, recoge información climática proveniente de estaciones meteorológicas cercanas al campo.

A partir de allí, modela la evapotranspiración potencial específica para cada caso. Con cinco satélites monitorea cada sector de riego y a través del índice de NDVI genera un coeficiente de cultivo propio para cada sector de riego, es decir, ajustado temporal y espacialmente. De esta manera, el productor es capaz de:

  • Monitorear el estado hídrico de sus cultivos, desde cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Controlar la operación y diseñar un plan de riego basado en datos validados.
  • Ser eficiente en el uso de recursos y reducir los costos de producción a través de ahorro en agua, fertilizantes y energía.
  • Ser parte de un grupo cada vez más grande de productores que apuestan por la tecnología.
  • Alcanzar metas de sostenibilidad y dar un paso hacia adelante en materia de certificaciones (de huella hídrica o de carbono, por ejemplo).

“Impulsamos la democratización de la gestión inteligente del riego a partir de una herramienta que permite a cualquier agricultor del mundo que posea un smartphone recibir y ejecutar recomendaciones que generarán, en promedio, un 20% de ahorro del recurso hídrico a un costo entre 3 y 5 veces menor que otras opciones en el mercado”, explicó Rodrigo Tissera, Co-Fundador y Gerente de Nuevos Negocios de Kilimo.

Kilimo aterriza en nuestro país con la intención de eficientizar y mejorar el riego, cuidando el recurso más importante y los niveles de producción en cultivos de Aguacate, Uva de Mesa, Arándano, y Cítricos, entre otros. En México la tecnificación de riego es una realidad, pues ocupa  el 6° lugar mundial en este rubro y hay 1.100.000 hectáreas bajo riego tecnificado. Los estados que más emplean el riego tecnificado son Chihuahua, Veracruz, San Luis Potosí, Coahuila, Yucatán, Sinaloa, Michoacán, Jalisco y Zacatecas.

Cabe señalar que uno de los gran diferenciadores de Kilimo es que han  enfocado el corazón de su servicio en el equipo de soporte que acompaña y capacita a los agricultores semana a semana en la utilización del sistema y su valor. Todos los integrantes de soporte son Ing. Agrónomos y tienen una comunicación constante y fluida con los productores.

Así mismo, Kilimo cuenta con su propia Academia de Riego, un espacio virtual y gratuito de intercambio de conocimiento, prácticas con especialistas en riego y productores. Todo esto es con el objetivo de crear conciencia del uso del agua, informar y aprovechar la digitalización y las nuevas tecnologías para hacer la agricultura más eficiente.

Es tiempo de que la agricultura y otras industrias, comiencen a reconectarse con la realidad física y socioeconómica de este recurso, así como su importancia para todos los ecosistemas y seres vivos del planeta. Hay que hacer una apuesta decidida por la innovación y Kilimo se encuentra a la vanguardia mundial y lleva ahorrados más de 30 billones de litros de agua en 75.000 hectáreas monitoreadas en Latinoamérica.

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